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Testimonios de PSICOTERAPIA



 

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No puedo dejar de manifestarte mi más profundo agradecimiento por lo que has significado en mi vida. A pesar de que hayan sido, literalmente, dos días. Pero no te imaginas, el ángel que para mí eres. No logro dar con la palabra exacta que exprese mi profundo agradecimiento y, sobre todo, el sentimiento que me despiertas. Jamás podré olvidar que has sido la gran maestra en el aprendizaje de mi alma.

Gracias infinitas, ilimitadas, porque sé que, a partir de ayer, comenzó definitivamente lo que siempre he estado desarrollando, pero con espinas que me impedían reconocerlo: mi auténtica vida desde el ser; el verdadero sentido de mi misión. Ayer comprendí el verdadero significado del amor, en todas sus vertientes, y de cómo, a partir de ahora, ya nunca más sentiré miedo por dejar que el inmenso amor que siempre he sentido fluya sin ningún reparo. Como, a partir de ahora, ya nunca más tendrá cabida la duda en mi corazón. Y que jamás volverá a importarme que el "resultado" tenga que ser la perfección, o si no, será un fracaso. Jamás retornará esto a mi corazón. Ahora sé que no podría habérseme otorgado un don más maravilloso que el del amor.

Con toda la honestidad y la humildad de la que soy capaz, te digo que siempre tendrás "un rinconcito" en mi corazón GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS Con todo mi cariño y mi amor

R. B.

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Hace un tiempo, tuve una relación complicada que me hizo pasarlo muy mal, y acabar en ese agujero del cual no sabia salir y decidí buscar ayuda.

Es cierto que yo no la llame, quizás por miedo, vergüenza... pero pedí a mi hermana que lo hiciera, y a partir de esa llamada supe que mi vida iba a cambiar.

Recuerdo que el primer día iba muy nerviosa; muchas cosas que contar, pocas ganas de hablar, pero muchas ganas de sentirme bien... recuerdo que lloré, y me desahogue, pero lo que nunca olvidare será la sensación con la que salí de allí, con solo una sesión supe que mi vida iba a cambiar, que iba a superar todo y que iba a salir de ese agujero....esa sensación fue la que me hizo volver a la semana siguiente y esa sensación es la que ha hecho que yo hoy sea feliz.  

Cristina

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Cuando empecé la terapia buscaba encontrarme bien, ser feliz, salir reforzada. No solo estoy consiguiendo eso, si no que a medida que pasa el tiempo voy sintiendo cómo voy perdiendo lastre, lastre que no me dejaba ver, caminar, sentir como realmente me dictaba mi alma.

Ahora es cuando comprendo que los sentimientos, si los atas y reprimes van creando un fuerte pesar en el corazón, que a su vez se refleja en un tono apagado.

Si me tuviera que dibujar como cuando empecé lo haría mostrando una mancha gris oscura, que era la que no me dejaba "volar", elevarme. Poco a poco, sesión tras sesión y día a día voy quitando una capa, algunas cuestan más que otras, pero todas al desaparecer permiten que la luz entre en mí y lo que es más importante a mi parecer, que la luz salga de mí haciéndose visible para mi misma y para la gente que me rodea.
Si estás leyendo esto quiero que sepas que mi intención es hacerte entender el proceso en el que estoy inmersa, que justo es descubrirme poco a poco, sin miedo, porque esos se tienen que quedar en el camino, no sin antes haber aprendido de ellos, claro. 
Me gusta sentir como por cada capa (miedo) de la que me desprendo, mi alma está un poco más ligera y mi luz interior más fuerte, brillando con tal potencia que me hace querer seguir ahondando en mí y no parar, por duro que sea este camino, que inicié pensando que me ayudaría a centrarme en la vida, ahora comprendo que me aporta más que eso, me está abriendo un mundo que lo tenía delante de mí y no era capaz de ver por culpa de esas capas que  me impedían disfrutar de él y de mí.
Hoy sé que abrirse al mundo y a los demás puede ser algo complicado pero que te devuelve multiplicado todo el amor, cariño y comprensión que puedas dar.
No puedo terminar este escrito sin darte las gracias a ti, Cristina, por ser mi guía en la tierra y mostrarme desde la comprensión, el optimismo y el cariño que la fuerza está en mí, que soy amor y como tal estoy capacitada para darlo y recibirlo. Muchas gracias de todo corazón.

Irene

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Mi nombre es Carmen y a continuación voy a relatar mi experiencia con la terapia psicológica acompañada de sesiones de regresión.

Hace aproximadamente un año llegué  a la consulta de mi psicóloga totalmente metida en una depresión acompañada de ataques de ansiedad bastante importantes; de hecho la misma psicóloga me aconsejó que debía recibir tratamiento psiquiátrico pues me encontraba como ida, con la mirada totalmente perdida y seguí su consejo.                                           

Yo me encontraba tan mal que no tenía ganas de hacer nada solamente estar tirada en la cama. Llegó hasta tal punto mi apatía, que me tiraba cantidad de días sin lavarme el pelo, no me duchaba diario y no me cepillaba los dientes. Hasta tal punto llegó la cosa que me volví como un bebé porque de repente no sabia hacer nada, ni cocinar, ni planchar; me iba a hacer la compra al mercado y es como si se me quedara la mente en blanco, pues no sabia que comprar. Incluso llegó la hora de hacer la maleta porque nos íbamos de vacaciones y no sabia que ropa meter en la maleta. De hecho no me quería ni ir de vacaciones. En resumidas cuentas no tenia ganas de vivir, pensaba todo el rato que para estar así prefería morirme.

Yo he sido siempre una persona muy activa pero de repente se me quitaron las ganas de hacer absolutamente todo, ni siquiera recoger mi casa que por cierto la tuve bastante abandonada.

En la actualidad y gracias a la terapia y a la ayuda de mi psicóloga, a la cual le estaré eternamente agradecida, he dado un paso de gigante, pues parece que me transformé en una persona totalmente diferente.

Personalmente la terapia me ha proporcionado seguridad en mi misma, he aprendido a quererme y a cuidarme pues me tenia bastante abandonada. También me ayudó a vencer mi timidez hacia los demás porque yo siempre he sido una persona bastante tímida, seria e incluso bastante seca y de hecho siempre he tenido fama de borde pero en la actualidad todo eso ha cambiado. Me encuentro bastante feliz, ahora hablo con todo el mundo y con bastante facilidad, cosa que nunca imaginé que pudiera llegar a ser así.

Ahora tengo el valor de poder hacer y decir lo que pienso y deseo, cosa que no me atrevía a hacer por miedo a la reacción de los demás o por lo que pudieran pensar sobre mi, pero eso se acabó .

También quiero contaros mi experiencia con las sesiones de regresión que me han ayudado a conseguir superar el miedo que tengo o tenía a la muerte, me ha ayudado a perdonar a una persona que en una etapa de mi vida me hizo bastante daño y que me marcó para siempre, incluso a aceptar una experiencia que me tocó vivir, que es la de no poder tener hijos biológicamente que yo pensé tener superado y no era así, pues entiendo ahora que tengo que aprender a vivir con ello y no a lamentarme de ello. No obstante me sometí a ocho tratamientos de fertilidad, he de aprender y disfrutar de otras cosas. En resumidas cuentas, para mí la terapia me está aportando sólo cosas positivas y espero que el relato de mi experiencia pueda servir de ejemplo y ayudar a personas que se puedan encontrar en mi misma situación.

Quiero agradecer infinitamente a Cristina Cáceres, mi psicóloga, toda la ayuda que me ha proporcionado, pues gracias a ella soy más feliz que antes y una persona totalmente renovada, aunque esa persona siempre ha estado ahí, ella ha sido la única que ha sabido sacarla a la luz, pues por mi misma nunca lo hubiese conseguido. También quiero agradecerte Cristina el cariño con el que me has tratado pues lo he sentido como el de una amiga y por eso te estaré eternamente agradecida.  

También quiero señalar que la ayuda prestada por el psiquiatra ha sido importante pero lo mas difícil y costoso ha sido que he tenido que poner mucho de mi parte, pues de no haber sido así todo lo demás no hubiese servido de nada. Y por último y para despedirme, quiero mandar un saludo a todas las personas que lean mi testimonio en la web de Cristina, y que mi experiencia sirva de ejemplo y ayuda, a todas esas personas que se puedan encontrar en mi misma situación. Sin más, aquí acaba mi historia.

Un beso y un abrazo para ti Cristina, GRACIAS POR TODO

Carmen

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Siempre me ha gustado fantasear con la idea del viaje en el tiempo: Mi yo presente se desplaza, merced a un prodigioso invento, a desvelarle a mi yo del pasado alguna verdad importante. Una de esas verdades que me hubiese gustado  revelarme a tiempo son los beneficios de la psicoterapia. Dado que no me es posible, te la entrego a ti que me lees y quizás necesites del empujón que a mí llegó por otros caminos.

Durante una de las terribles plagas de peste que diezmaron Europa siglos atrás, Johann Sebastian Bach perdió a su mujer y a varias de sus hijas.  Apenas puedo imaginar cómo se sentía el músico cuando escribió en su diario: “Señor, no permitas que pierda mi alegría”.  Al leer aquella  frase se me quedó grabada sin terminar de comprender a qué se refería  Bach con la expresión “perder la alegría”. Hasta que perdí la mía…

Fue hace algo más de  un año.  La empresa que había fundado hace tres hacía aguas y yo me negaba a encajarlo. Me sumí entonces en un estado de enajenación laboral, semejante al que intenta vaciar el mar utilizando una cubeta. Poco a poco, la fatiga se iba adueñando de mí pero era incapaz de detener mi errático comportamiento hasta quedar completamente exhausto.  Entonces, mi mundo se volvió oscuro, muy oscuro. El que existiera un detonante no significa que las causas de aquel brote fueran una simple coyuntura laboral. Precisamente, lo que más me desorientó fue atribuir mi dolencia  a los problemas económicos, cuando no eran sino la chispa que hizo explotar un polvorín de sentimientos estancados que había ido acumulado durante años.

Me resulta desagradable evocar recuerdos de aquellas fechas. Despertaba, cada mañana, como derrotado y era fácil permanecer durante horas mirando al techo, posponiendo el momento de salir de la cama y enfrentarme al mundo. El teléfono comenzaba a sonar y me sentía incapaz de descolgar: padecía una severa carencia de energía. A duras penas conseguía asearme y mis días se convirtieron en una monótona sucesión de momentos insípidos: desde el primer café hasta mis esfuerzos para conciliar el sueño por la noche. Las ocasiones en que intentaba divertirme se tornaban una suerte de huida de mí mismo donde,  como hace la marea, expulsaba todo lo desagradable que se acumulaba en mi interior. Me infligí mucho dolor con aquel comportamiento.

Preocupado, acudí a la sanidad pública donde me endosaron el clásico cóctel a base de prozac y ansiolíticos que, en mi caso, resultó una auténtica catástrofe. Antes que solucionar el problema, aquella medicación no hacía sino enmascarar los síntomas, provocándome unos desagradables efectos secundarios. La pérdida de concentración y la confusión generalizada no son el mejor aliado para enfrentar una crisis pero es la solución estandarizada que se está prescribiendo desde la sanidad pública en casos de depresión. Las personas de mi entorno, observando que mi estado no mejoraba, comenzaron a preocuparse. Fue entonces cuando comencé a escuchar, al principio a pocos pero después con una rotundidad  ineludible,  los consejos que me urgían a recurrir a un psicólogo.

Todos hemos visto alguna vez la imagen de un pez fuera del agua… Así acudí el primer día de terapia: asfixiado, confuso y atemorizado…  En  mi vida había pasado por trances mucho más duros y difíciles y jamás había perdido el control de aquella manera. La depresión siempre la había considerado una dolencia que afecta a otro tipo de persona. Acudir a terapia era mi último cartucho antes de entregarme por completo a la tristeza. Los científicos nos explican que lo que conocemos como mundo real, en buena medida, no existe. Se trata del reflejo en nuestros sentidos de una serie A veces en la vida nos suceden cosas que nos hacen llegar a un punto del cual no sabemos salir, y necesitamos a alguien que nos ayude. Lo más difícil es darse cuenta de que estamos ahí y que solos no lo vamos a conseguir y por tanto necesitamos ayuda.

Ahora vuelvo a creer que la vida es mágica; también que la magia es una decisión personal. Nadie piense que por sentarse en la consulta del psicólogo los problemas desaparecerán solos. El terapeuta pone a tu alcance una buena cantidad de estrategias, técnicas y consejos para resolverlos, pero el trabajo es tuyo y nadie puede hacerlo por ti. Los griegos ya sabían algo de esto: En varios de los diálogos que escribió Platón se utiliza la mayeútica. Esta técnica, popularizada por Sócrates, consiste en que el maestro, a través de un sabio interrogatorio, hace aflorar la verdad en labios de su discípulo. Durante la psicoterapia tengo, a menudo, la misma sensación. Si tienes necesidad de cambiar algo que percibes no va bien en tu vida y eres honesto, tendrás a tu alcance los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Un pez fuera del agua no necesita que lo anestesien, ni que le realicen el boca a boca: basta con una mano amiga que le devuelva al agua. Quizás transcurran unos minutos hasta que el animal se recupere del shock, pero al poco  ya vuelve a nadar en su elemento como siempre hizo.  Al contrario que los peces, los humanos gozamos de buena memoria, y el recuerdo de aquel periodo de oscuridad te reafirmará en tus certezas y en tus ganas de vivir.

Mario

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Serenidad, sinceridad, decisión y dulzura, es lo que irradia y desde luego infunde. Las circunstancias que me llevaron a ella fue un desengaño amoroso, pero sinceramente ese no era el motivo real. Hay personas que pueden asimilar la terapia en muy poco tiempo, a mí me cuesta un poco más porque tengo muchas capas. Cristina inteligentemente suele llegar hasta la primera donde se originó todo.

Buena conversadora y sobre todo receptora de sentimientos. Creo sinceramente que la paciencia es un grado.

La dispersión mental es uno de los rasgos de mi carácter más arraigados en mí. Durante y después de la terapia semanal, creo que lo que mejor puede definir mi estado de ánimo es Paz interior e ilusión. 

Francisco