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LA DIMENSIÓN PROFUNDA DE LAS
CONSTELACIONES FAMILIARES

 

Cuando tenemos un bloqueo en algún área de nuestra vida, solemos ver ese bloqueo desde el nivel aparente del mismo, desde la superficie, es decir, desde lo que nuestros ojos ven. Las constelaciones nos ayudan a tomar conciencia de lo que en realidad está sucediendo desde un plano profundo e inconsciente. El nivel aparente es sólo un espejo de lo que sucede en el nivel profundo, por eso muchas veces pensamos en todo tipo de soluciones y el problema continúa estando, porque buscamos la solución en el nivel aparente, y ahí no se está originando el problema, sino que el problema se origina en otro plano, paralelo, pero más profundo.

Constelar no significa necesariamente que una situación se vaya a resolver como a nuestro ego le gustaría, constelar es poder “ver” lo que hay detrás de esa situación, aunque no coincida con lo que yo quiera o desee. Por eso, a la hora de constelarnos, es necesaria la actitud de apertura para ver lo que la constelación necesite mostrarnos, y estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort, y para esto es necesaria una actitud de HUMILDAD. Por ejemplo, cuando una persona constela su relación con alguien de la cual se siente víctima, en ocasiones lo que la constelación muestra es que la supuesta víctima está teniendo una actitud agresiva hacia la otra persona, y que lo que el otro muestra es el espejo de la energía que la persona que se está constelando proyecta en el otro. La toma de conciencia en un caso así, pasa por reconocer que la persona no es tan víctima o tan “buena” como creía, y en honrar al otro tal como es, incluso poder decirle “yo soy igual que tú”. Aquí la persona, debe salir de su creencia y/o actitud de víctima para que la situación se pueda resolver, y la función de la constelación es mostrarle a la persona que la solución viene de tomar conciencia de que el cambio está en ella misma, al cambiar la energía que emite hacia el otro. Si además esa actitud viene dada por un desorden sistémico, la constelación lo mostrará, pero lo fundamental para que la constelación se mueva es la toma de conciencia de la persona.

Una constelación nos muestra cual es nuestro destino, entendido éste como los próximos pasos que la vida me pide que dé para ir hacia delante. Muchas veces cuando sentimos que no avanzamos, que no vamos hacia delante, es porque desde nuestro ego no aceptamos nuestro destino, entonces nos sentimos más grandes que él, y no podemos ponernos por encima de una fuerza tan superior. Es como entrar en el mar y pretender dirigir todas las olas. En cuanto te descuidas viene una ola un poquito más fuerte y te arrastra. Pero en el momento en que nadamos a favor de la corriente, fluimos con el mar, y en ese fluir es posible llegar a un lugar del océano donde poder experimentar la calma.

¿Significa esto que no podemos co-crear nuestra vida? “Co-crear” es un término muy extendido en la actualidad en determinados ambientes alternativos.  Co-crear es transformar nuestra vida en post de nuestro mejor ideal. Personalmente creo que esto sí es posible, pero habiendo pasado primero por la aceptación de todo tal y como es, o lo que es lo mismo, habiendo dicho “sí” al destino propio y al destino de los demás. Pues si yo me pongo por encima de ese destino porque lo rechazo, ahí no estoy en la resonancia adecuada para co-crear, por tanto, todo intento será nulo, porque cuanto más rechazamos algo, más crece. En el momento en que me hago humilde frente al destino, y me pongo al servicio de la vida (en vez de exigirle a la vida que sea de otra forma a como es) mediante la aceptación de mi destino, sea el que sea y lo entienda o no, ahí la vida me abre las puertas y de repente aparece el orden en nuestra vida.

Las Constelaciones Familiares no son una barita mágica a través de la cuál poder manipular. La constelación nos muestra nuestro destino, y ése es el poder sanador de la constelación, hacernos ver cuál es nuestro destino y cuál no, a través de mostrar el desorden sistémico que pudiera haber, y a través de mostrar cual es la actitud en un nivel profundo, de la persona que se está constelando. Esto se ve muy bien cuando alguien que está enfermo constela su enfermedad. Humanamente esperamos que la sanación venga a través de la eliminación de los síntomas físicos, pero en realidad la sanación pasa por abrazar y/o aceptar la enfermedad, y decirle SÍ al destino, aunque ese destino pase por estar enfermos.

Otro ejemplo: en una constelación donde una persona constelaba su relación con la comida porque sufría de un trastorno de alimentación que consiste en darse “atracones”, se pudo observar que el representante de la persona abrazaba al representante de los atracones de la misma forma en que un niño abraza a su madre, por lo que no miraba al representante de su madre. Es decir, la persona buscaba en los atracones el amor de una madre. La solución aquí pasa por el hecho de que la persona pueda acercarse a su madre, aceptarla incondicionalmente como es y honrarla, independientemente de lo que haya sucedido entre ellas. Cuando la persona al ver esa imagen tomó conciencia e hizo este trabajo interno de honrar a la madre durante la constelación, su representante dejó de abrazar al atracón y empezó a acercarse a la madre, hasta que finalmente pudo abrazarse a ella.

La diferencia entre resignación y aceptación es que en la aceptación hay  AGRADECIMIENTO, paz, alegría, sientes de verdad que todo está bien aunque aparentemente no lo parezca. En la resignación, hay decepción, rechazo, tristeza, enfado, o todo a la vez. En la resignación, no hay ganas de vivir, mientras que en la aceptación, hay mucha fuerza para ir hacia delante. La aceptación, es la fuerza que proviene del amor a la vida tal y como es, sin exigirle más de lo que nos da, sino más bien poniéndonos al servicio de ella.

El exigirle a la vida tiene que ver con el exigir a la madre. Cuando no hemos aceptado a nuestros padres como son, exigimos a los demás que sean de otra manera, y en general vamos por la vida exigiendo que las cosas sean de otra manera, que las personas cambien, con una actitud de susceptibilidad constante, incluso también con una fuerte moral sobre cómo deben de ser las cosas poniéndonos por encima de los que no son así, etc. En el momento en que internamente aceptamos a los padres, ese sentimiento de aceptación se generaliza hacia todo y hacia todos.

Una pregunta frecuente suele ser ¿cuántas veces hace falta constelar un tema para ver que algo se mueve con respecto a ello? Metafóricamente hablando podemos decir que cuando nacemos venimos con una mochila de serie, y en función de lo que pese esa mochila, veremos que hay personas para las que en general su vida ha ido yendo hacia delante, mientras que otras han encontrado más trabas en el camino. Cuando un área de nuestra vida está más bloqueada que otras, ésa necesitará de más trabajo personal. Además, en mi experiencia, he visto, como cada constelación le muestra a cada persona lo que “en ese momento” necesita ver, lo que “en ese momento” está preparada para ver, y a la vez lo que “en ese momento” su sistema necesita que se vea o salga a la luz, por eso, en la misma persona, varias constelaciones sobre el mismo tema (dejando pasar un tiempo entre una y otra), puede dejar “ver” aspectos diferentes, pero que a la vez confluyen en el mismo síntoma.

Aquí, además del trabajo personal que cada uno considere, es importe decir “sí, al destino”, aunque ese destino suponga llevar una mochila con una carga pesada. Muchas veces cuando experimentamos esa rendición interior, cuando ya no necesitamos que la vida sea de otra manera a como es, para estar bien… entonces, ahí es cuando muchas veces pueden cambiar las situaciones externas, justo cuando ya no necesitamos exigirle otra cosa a la vida más que aquello que nos da. Y en ese punto, la Vida se colma hacia nosotros poniéndose a nuestro servicio. El resultado de esto, LA PAZ.