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© ABRAZO LA TIERRA QUE NOS VIO NACER
OCTUBRE, 2015

 

Gracias a una de las constelaciones del taller de ayer en el que tanto aprendí, comprendí EL INMENSO DOLOR QUE SE ESCONDE TRAS EL EXILIO de muchas personas. Me puse a pensar en los movimientos migratorios, en los países que pierden a sus hijos por cuestión de supervivencia, en los países que los acogen, en cómo un mismo país en una época determinada de la historia ha visto partir con dolor a muchas personas buscando una vida mejor, trabajo y dinero para enviar a sus casas y alimentar a sus familias, y en otra época llega a ser un país que da trabajo a muchos inmigrantes.

Hace unos días, un amigo africano me decía: “En España estoy muy bien, pero yo quiero morir en África”. En ese momento, escuché esas palabras llenas de emoción, pero no las llegué a comprender como hoy, después de la experiencia vivida ayer en una constelación. También pude ver el dolor de un país, cuando ve partir a sus hijos porque si se quedan en él, corren peligro. Como una madre cuando pierde a un hijo, un dolor profundo difícil de reparar. Sólo con el consuelo de que en otro lugar vivirán mejor, y así les permite volar.

Nunca he sido racista, pero después de la experiencia de ayer, mi mirada es de aún más amor y comprensión hacia todas las personas que por circunstancias se ven obligadas a salir de su país. Soy afortunada de haber nacido en España en el momento en que vine al mundo, porque las generaciones pasadas tampoco lo tuvieron fácil. Mis abuelos emigraron a Alemania tras la Guerra Civil, al igual que tantos otros hombres, dejando atrás a sus mujeres e hijos y a la Tierra que les concibió.

Hoy entiendo más que nunca LAS RAÍCES, y agradezco más que nunca a los países que abren sus puertas y reciben a los que llegan, sobre todo en caso de necesidad extrema, como ha sucedido y continúa sucediendo en el mundo. Agradezco a todas las personas de diferente cultura a la mía que me enriquecen con sus costumbres. Agradezco a Colombia por permitirme desarrollarme personal y profesionalmente en ella. Agradezco a Puerto Rico, por la oportunidad que me dio de ir a estudiar un año de mis estudios de Psicología (año que fue un punto de inflexión en mi vida). Agradezco a Alemania porque dio cobijo a mis ancestros, y a España porque allí nací y me ha llenado de oportunidades. Agradezco a todas las naciones que he podido conocer en la distancia a través de las personas que han llegado a mi vida y me han enriquecido apreciando y valorando sus diferencias.

Cada cultura tiene sus buenas y sus malas lenguas, y aunque en algunos casos las malas lenguas llevan algo de razón, prefiero enfocar mi atención en las buenas lenguas, que son las que menos se suelen contar. Prefiero abrirme a escuchar a las personas diferentes a mí porque siempre encuentro algo que aprender. Mi abuelo paterno, que en paz descanse, me decía: “EL SABER NO OCUPA LUGAR”. Hasta hace muy poco, lo entendía como que estudiara y leyera libros. Hoy para mí esa gran frase tiene un significado aún más amplio: el escuchar a personas de otras culturas, de otras costumbres, no ocupa lugar. Me doy cuenta de que hay un mundo más allá de las propias creencias, de lo que he aprendido hasta ahora, otras formas de concebir la vida, y también otras formas de concebir la muerte.

Tengo un gran amigo africano, que me ha hablado sobre ello. Yo le digo que él es muy sabio, él no quiere que le diga eso porque dice que es una palabra muy grande…pero lo cierto es que sí lo es…  porque tiene un amor a la vida como pocas veces he visto, y una aceptación al momento de la muerte, aún más difícil de ver. En África, por lo que veo en mi amigo y lo que me cuenta, siempre hay lugar para la música, la danza y la alegría. Siempre hay ánimo para seguir adelante independientemente de las circunstancias. Este gran amigo es para mí un ejemplo de cómo conciliar la cultura africana y la europea. Él no dice que todo en África esté bien, lo reconoce, pero no lo juzga, porque habla siempre con muchísimo respeto. Esa mezcla de “ver las cosas como son”, reconocerlas, y hacer porque algo cambie trabajando por los derechos humanos, pero desde el respeto, la humildad y el agradecimiento a su Tierra, y al país que le abrió las puertas cuando salió del suyo…me enseña mucho más que algunos libros. Es una actitud de vida, y me hace reflexionar sobre la reconciliación de las razas, las culturas, los países….y mirar con amor al ser humano, independientemente de su color y su lengua.

Hoy abrazo en el corazón a todas las razas….abrazo la Vida, abrazo a la Tierra que me vio nacer, y a la Tierra que os vio nacer.

Cristina Cáceres Mangas